VALOR PÚBLICO
CHAIROS Y LA MUERTE DEL SPOT 2018
POR: DAVID PÉREZ CALLEJA
Corría el año 18 del
nuevo milenio cuando un amplio sector de la sociedad urbana mexicana se apropió
de la voluntad popular y el discurso viejo de “la voluntad del pueblo” cayó en la
trampa del silencio. Fue durante el primer semestre de 2018, cuando los “humanitos
millenials” perdieron su oportunidad primigenia de sufragar conscientes. En aquél cabalístico año 18 de la nueva era
que se reconoce el alfabeto hebrero como el número de la vida y en la cultura
china como el de los buenos augurios y buena suerte, un amplio espectro de la
realidad virtual se incrustó en el subconsciente de un grupo social sin rostro
y con voz poderosa popularmente conocido como “chairos” quienes, como Aristóteles
afirma, “actuaron contra su libre voluntad debido a una necesidad (pertenecer a un grupo influyente sin tener
que dar la cara) que los domina” y abordaron el robusto tren financiero de
los nacientes “influence”, donde la
violencia verbal y las expresiones amenazantes a través de las redes sociales
construyeron el mejor vehículo virtual para intentar escapar de su pobreza real
y su deficiencia intelectual. La intensa divulgación del idealismo populista de
la “chairiza” tuvo en las redes sociales una pesca suculenta y la oportunidad
de concretar esos planes construidos durante sus tardes tediosas de frente a la
pantalla de sus IOS y Android, prefigurando a través de ellas su propia
realidad virtual, para seguir viviendo distraídos y alejados de la
productividad en espera de alcanzar algún día la opulencia capitalista, recostados
todo el día entre la curva de una blanca hamaca. La vieja influencia de aquella
mágica publicidad sustentada en 23 millones de spots para televisión que ya ningún
“chairo” consume, mensajes viejos diseñados para tratar de impulsar las
virtudes demagógicas de 18 mil 311 candidatos en lucha por el voto de 89
millones de electores, fueron absolutamente insuficientes, inútiles,
inservibles. En el año 18 de la buena suerte, según los chinos, o de la vida
según los hebreos, la letra y voz de una pujante y naciente “chairiza”, quedaría
grabada en el subconsciente de millones de electores a través de incontables
mensajes, falsos, irónicos y violentos, reproducidos y repetidos entre millones
de electores a través de las baratísimas redes sociales. El resto sería simple,
la mente había registrado su deber, se habían creado los autómatas del 18. Así
las cosas, en el año 18 de la buena suerte, el Spot publicitario había muerto.
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