GRAN
ELECTOR
MAYOR PODER POLICIACO A LOS
GOBERNADORES
Por:
David Pérez Calleja
|
25 de noviembre 2014.
La represión
es una acción reguladora que el gobierno adopta contra individuos o grupos que
desafían las relaciones existentes de poder.
Es la amenaza de coerción que aplica el gobierno sobre opositores para
debilitar su resistencia frente a la voluntad de las autoridades. Enric Ucelay
Da Cal, historiador de la guerra civil española, define a la represión como
aquella actividad institucional que tiende a cohibir los comportamientos
colectivos.
Pregunta: ¿al cambiar los
mandos de policía se cambian sus malas costumbres? ¿Los policías estatales
aprobaron en tu totalidad los exámenes de confianza? ¿Los policías municipales
reprobaron los exámenes de confianza? ¿Los militares retirados que comandan a
las policías municipales son corruptos? ¿Los gobernadores han mostrado
honestidad en el manejo del poder represivo del Estado a cargo de sus
procuradurías?
El
principal argumento de la iniciativa presidencial de reformas en materia de
seguridad pública dice lo siguiente: “El actual modelo constitucional en el
que convergen los tres órdenes de gobierno con policías encargadas de la
seguridad pública en ejercicio de idénticas atribuciones (en especial entre las
locales y municipales), genera graves deficiencias que han complicado la
aplicación del modelo policial, tales como la pulverización de los mandos, la
heterogeneidad o inexistencia de los protocolos de actuación, la falta de
capacitación, una distribución geográfica inadecuada de los elementos de
seguridad pública a lo largo del territorio nacional, así como la falta de
colaboración entre órdenes de gobierno e instituciones”.
Ante
la vergüenza social de gobernadores estatales y municipales omisos, y hasta
cómplices de la delincuencia, como los de Guerrero y Michoacán, los asesores
presidenciales han convencido al Presidente de la República que el poder
represivo del Estado mexicano debe fortalecer del Mando Único policiaco para
garantizar el combate a las mafias que comandan a las corporaciones policiacas
en todo el país. Así las cosas, y como el hilo se rompe por lo más delgado, los
poderosos gobernadores del país, que apenas alcanzan a ocultar sus propios
pecados, andan de plácemes porque el gobierno de la república decidió eliminar
la facultad constitucional de policía preventiva a los ayuntamientos del país.
El pasado lunes 9 de
diciembre, el general Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, recibió su carta de
despedida por parte del gobierno de Aguascalientes. Este hombre que fue
contratado por el gobernador Luis Reynoso Femat y recontratado por el
Gobernador Carlos Lozano, en buena medida pudo controlar la acción de las
mafias locales que integran los órganos judiciales del Estado y las corporaciones
policiacas federales, estatales y municipales. Hidalgo Eddy, más allá del
método que haya utilizado para controlar los efectos nocivos de la corrupción
judicial y policiaca en Aguascalientes, había recibido el afecto de muchos
ciudadanos de Aguascalientes y el desprecio de sus enemigos policiacos y
judiciales que criticaban su “altanería”. Al paso de los años, la fuerza política
del Mando Único a cargo del general Eddy se debilitó. Hoy su relevo parece
oportuno mientras sus adversarios celebran su retirada.
Vendrá un nuevo Mando
policiaco al Estado de Aguascalientes, su misión será erradicar a las
peligrosas bandas de delincuentes que el
general Hidalgo Eddy no pudo erradicar debido a la corrupción de los mandos
policíacos que nació de la carencia de valores, creció por falta de
satisfactores, y nos inundó debido a los actos de impunidad de sus gobernantes que
por cierto admiran muchos ciudadanos del pueblo.
Ya veremos que sucede.
Ciertamente los ayuntamientos del país perderán ingresos importantes que les
generan un gran poder económico y arreglos políticos muy convenientes por
encima de la voluntad de los propios gobernadores. Los ayuntamientos volverán a
sus antiguas competencias administrativas.
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