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GRAN
ELECTOR
CAUSALES DE ABSTENCIÓN Y VOTOS
ANULADOS: 2015
Por:
David Pérez Calleja
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2 de diciembre 2014.
La gente buena y la gente mala de
Aguascalientes, por igual, parece coincidir en algo que parece discutible:
existe desconfianza en la actuación de sus gobernantes por su nepotismo, abuso
de poder, incompetencia, corrupción e impunidad, que son sus divisas.
El Instituto Federal Electoral publicó este año su “Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en
México 2014” y entre sus
conclusiones afirma que la desconfianza en su gobierno y la desvinculación de
ciudadanos entre sí, y entre ciudadanos y gobierno es una de las principales razones
por las cuales la participación política es limitada en México. Además, destaca
que los ciudadanos mexicanos no se sienten representados (por sus gobiernos), y
no tienen confianza en los actores clave de la democracia.
Para comprobar lo que el IFE
afirma, sería útil que los medios de información hicieran sus propios sondeos
de opinión pública entre los electores de Aguascalientes. Podrían preguntar ¿en
qué grado se sienten representados por sus gobernantes y qué grado de confianza
le tienen a cada uno de ellos? Tal vez, con los diversos resultados podríamos construir
algunos escenarios del futuro electoral de nuestro Estado.
Sin embargo, no parece que
debamos ir muy lejos para suscribir una percepción realista del escenario
electoral 2015. Basta leer con regularidad cualquiera de los medios de
información local, inclusive hasta los más oficialistas, para percibir que una
mayoría de la población de Aguascalientes reprueba la actuación de sus
gobiernos y de la negativa actuación de algunos diputados que integran el Poder
Legislativo, o la ineficiencia de los magistrados y jueces que conforman el
Poder Judicial del Estado.
Atención a los políticos y partidos:
el tema de hoy es el siguiente ¿acaso el 66% de los ciudadanos mayores de 18
años que se encuentran inscritos en la Lista Nominal de Electores en el Estado
de Aguascalientes están conscientes de su obligación de votar en las elecciones
constitucionales? La respuesta es contundente: ¡no!
En
Aguascalientes, el índice de participación electoral es bajo y similar en
elecciones estatales intermedias y federales intermedias. Sin embargo, durante
los comicios federales intermedios ya resulta preocupante el crecimiento del
abstencionismo y la anulación de los votos por parte de los ciudadanos; el
promedio de Abstención es del 55% y del 7% la
Anulación del Voto. En otras palabras apenas un 38% de electores inscritos
en la LNE, deciden quien los gobernará.
El tema es grave. En las elecciones del domingo 7 de junio de 2015, es
probable que alrededor del 60% de ciudadanos se ausenten de las urnas y que la
anulación del voto alcance el soñado 10 por ciento, lo cual debería preocupar a
los políticos porque su legitimidad estará por los suelos.
Sólo para dimensionar objetivamente
la evolución de la participación ciudadana durante las elecciones federales en
el estado de Aguascalientes podemos recurrir a la evolución de la población estatal
y la cobertura de la Lista de Electores. Veamos algunos datos que nos han
proporcionado el COESPO y el INE. El Consejo Estatal de Población (COESPO) en
el Estado de Aguascalientes nos informa que en 1997 la población estatal
ascendía a 957 mil habitantes; en el año 2000 superaba al millón 62 mil
personas; para 2006 vivíamos acá un millón 114 mil hombres y mujeres; en 2009
la cifra alcanzaba un millón 175 mil habitantes; en 2012 superaría un millón
230 mil y para el año 2015 se pronosticó una población de alrededor de un
millón 238 mil gentes en la entidad. Por
su parte, el Instituto Nacional Electoral (INE) informa sobre la cobertura de
población estatal mayor de 18 años que se encuentra inscrita en la Lista Nominal
de Electores (LNE). En las elecciones federales de 1997 la LNE tenía registrados
al 50.7 por ciento de los habitantes de Aguascalientes mayores de 18 años. Para
los comicios federales de 2000, la LNE registró al 55,7% de habitantes; para
las elecciones de 2003 ese porcentaje alcanzó el 59.3%; en las elecciones de
2006 llegó al 63.2%; durante las votaciones de 2009 la cobertura llegó al 64.3%;
en 2012 tuvieron derecho a votar en las elecciones federales 66% de habitantes
mayores de 18 años y finalmente para 2015, el INE espera el 66.4% de cobertura.
Y la pregunta incómoda es la siguiente:
¿entonces para qué sirve tener una cobertura tan alta de ciudadanos inscritos
en la lista nominal de electores si la mayoría de ellos no van a participan en
las elecciones? ¿A quién beneficia tan alto registro de supuestos electores?
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